jueves, 16 de febrero de 2012

[Mes de rol] Dungeons and Dragons

Parece mentira, pero esta actividad va camino de convertirse en algo fijo y extendido a lo largo del tiempo en nuestra asociación. La demanda de jugadores es siempre más que las propias plazas que se ofrecen, y es que no hay mejor manera de poder echar unas partidillas a esos juegos que se desconocen o que, como en este caso, siempre gustan de disfrutar. Tras un mes parado, en esta ocasión contamos con Dungeons and Dragons, concretamente la edición 3.5. Hemos tenido Aventuras en la Marca del Este, Superhéroes INC, La Llamada de Cthulhu, Naruto d10 o Zombies AFMBE. Ahora llegamos a la sexta entrega con ese juego que a muchos nos ha marcado en esto del rol.



No en vano, soy de la generación de D&D 3.0, aquella generación que comenzó en 2002, 2003 y 2004, y los cuáles ahora contaremos con unos 22 - 26 años aproximadamente. Somos esa generación que se perdió esos maravillosos 90, y lo que nos llegó eran reflejos de Fadding Suns, Pendragon o Cyberpunk 2020. Algunos como Aquelarre o Vampiro siempre se jugaron, pero las tornas comenzaron a cambiar. Me ha servido mucho leer los fanzines Drakkos, que hace poco se digitalizaron y se pusieron al servicio de los roleros vía internet, para ver como durante esos años yo, un chico de 15 años que se dejó 40 euros a medias con otro en el Manual del Jugador 3.0 comenzaba a aprender qué demonios era esto del rol, se perdía esas maravillosas jornadas y ambientes más puristas o complejos a los que mi mente jovenzuela e inocente no alcanzaban. Muchos echan de menos aquella época: yo añoro esos veranos infinitos de partidas mañana y tarde en casa de mi tío, que se había ido de vacaciones y me dejaba al cuidado de las plantas, momento excelente para reunirnos los 3 jugadores habituales y explotar nuestra imaginación a base de bien. No nos hizo falta Reinos Olvidados, Planescape, Ravenloft o Midnight. Todo estaba en mi cabeza, en ese mundo de creación propia que mezclaba Dragonlance, Eragon y El Señor de los Anillos. Siquiera jugábamos con todas las reglas del D&D, pues nos parecía muy engorroso todo y tendimos a quitarle cosas como el peso, muchos de los ataques de oportunidad y, lo más destacable, los tableros. Dungeons and Dragons es un juego al que le debo mucho: posteriormente experimenté el básico, AD&D y todos esos retroclones que evidencian un terrible homenaje a este juego, pero no puedo evitar pensar que ninguno será capaz nunca de arrebatarme esa nostalgia y proporcionarme esas tardes que serán inolvidables. Como para todos.



Menuda perorata. Sirva este Mes de Rol (antes Runas de Fantasía) para homenajear esas tardes, para ser jugador y no Máster como lo soy de mi campaña (que va para tres años) y para disfrutar de ese juego que tanto nos ha dado. Usaremos ese D&D 3.5, esa minucia novedosa que sustituyó a mi querido 3.0, y llevaré un mediano, uno halfing, traicionando a mis bien amados gnomos. Qué tiempos. Qué recuerdos. Y eso que solo han pasado nueve años.

Os recuerdo que Mes de Rol es una actividad que trabajamos en Tierras de Fantasía, en la cuál durante un mes uno de los miembros de la asociación realiza una partida temática para determinado juego, siempre diferente al anterior, con un número limitado de plazas y de sesiones, aproximadamente cuatro o cinco. Es una forma de abrir el rol a nuestro socios y que no sean ellos solos los que organicen sus partidas, y un aún mejor mecanismo para difundir y conocer nuevos juegos. Aunque a veces nos de esa vena de volver a lo que fuimos.

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